La mortalidad de Covid-19 en pacientes con cáncer es casi cuatro veces mayor

Dos estudios que acaba de publicar el equipo de Oncología del Infanta Leonor confirman el mayor riesgo de los pacientes de cáncer en la pandemia.

Junto a la hipertensión, la obesidad, la cardiopatía, la diabetes y alguna otra morbilidad, así como la edad avanzada, los enfermos de cáncer contagiados por el SRAS-CoV-2 han sido otro de los colectivos más vulnerables de la pandemia. En buena parte debido a que, por sus circunstancias, y a diferencia de otros pacientes con más posibilidades telemáticas, han tenido que continuar con los procedimientos diagnósticos y terapéuticos habituales al considerarse su atención esencial. Sus visitas a consultas y hospitales, junto a la inmunosupresión asociada a los tratamientos, son dos de los factores causantes de mayor incidencia y mortalidad.

El equipo de Miguel Ángel Lara, del Servicio de Oncología del Hospital Infanta Leonor, de Madrid, ha revisado todos los fallecimientos por Covid-19 de pacientes ingresados en su centro durante las primeras tres semanas de epidemia que presentaban antecedentes de cáncer en los últimos cinco años sin evidencia de enfermedad o cáncer en tratamiento activo.

“El 4 de marzo -escriben en el último número de Medicina Clínica– se confirmaron los primeros diagnósticos de Covid-19 en nuestro centro. El 5 de marzo se confirmó el primer caso en un paciente oncológico. Hasta el 27 de marzo el número de pacientes ingresados con datos clínicos o de imagen compatibles con Covid-19 y confirmados por PCR era de 1.069, con 132 fallecimientos (12,3%). Durante ese periodo 36 pacientes con antecedente de cáncer en los últimos cinco años o con cáncer activo presentaron Covid-19 confirmada por PCR, de los que 15 fallecieron (41,6% de mortalidad)”.

Casos y causas

La edad media de los fallecidos era de 72 años, con 11 varones (73,3%) y 4 mujeres (26,7%). De ellos, 9 no tenían tratamiento activo contra el cáncer en el momento de la infección (60%), 4 estaban en seguimiento sin enfermedad neoplásica activa conocida (uno de pulmón no microcítico, uno de vejiga, uno de recto y uno de melanoma), 3 pacientes en tratamiento exclusivamente sintomático (un paciente con cáncer de próstata, uno con cáncer de pulmón y un paciente con carcinoma neuroendocrino de vejiga) y otros 2 que se infectaron durante el proceso diagnóstico de su neoplasia falleciendo antes de iniciar el tratamiento antineoplásico (ambos con cáncer de pulmón no microcítico).

De los 6 pacientes restantes, todos en tratamiento activo (40%), 4 tenían cáncer de pulmón con enfermedad metastásica (un carcinoma microcítico, un carcinoma epidermoide y dos adenocarcinomas), un paciente con coriocarcinoma metastásico y otro con cáncer de colón metastásico. Con respecto a las comorbilidades no oncológicas asociadas, de los 15 pacientes fallecidos 10 tenían hipertensión arterial (66,7%), 4 enfermedad pulmonar obstructiva crónica (26,7%), 2 obesidad (13,3%), uno diabetes insulinodependiente (6,7%) y otro insuficiencia renal crónica (6,7%).

Los síntomas más frecuentes en los 15 fallecidos fueron fiebre (13 pacientes, 86,6%), tos (14 pacientes, 93,3%) y disnea (13 pacientes, 86,6%). El tratamiento activo se instauró en 9 pacientes: todos recibieron hidroxicloroquina, a 8 también lopinavir/ritonavir y a 2 se les añadió azitromicina. El tiempo medio desde el diagnóstico al fallecimiento fue de 4,4 días.

Razones de la mortalidad

El informe de prevalencia de cáncer del Observatorio de Resultados de la Asociación Española contra el Cáncer establece un número de pacientes con cáncer a cinco años en 2019 de 1.568 por cada 100.000 (1,56% de la población). “La incidencia observada de pacientes con antecedentes de cáncer en los últimos cinco años o cáncer activo y enfermedad Covid-19 en la pequeña muestra que representa nuestro centro es del 3,36%, duplicando por tanto la esperable. Este incremento de incidencia concuerda con el posible mecanismo de transmisión nosocomial durante las visitas al centro para pruebas diagnósticas, consultas o tratamiento descrito por otros estudios y alcanza cifras superiores a las descritas en una serie procedente de tres hospitales de Wuhan (China) con 28 casos de un total de 1.276 (2,2%) de pacientes ingresados con Covid-19 confirmada por PCR”.

La mortalidad observada en el estudio del Infanta Leonor es muy alta, alcanzando el 41,6% de los pacientes Covid-19 con cáncer y casi cuadruplica la tasa de mortalidad en la población general (12,3%). “En nuestra serie, esta mortalidad probablemente se explica por la presencia de enfermedad metastásica en la mayoría de los pacientes (73,3%) lo que representa una elevada carga de enfermedad previa y, por tanto, baja expectativa de resultado favorable con el tratamiento específico para Covid-19 (40% pacientes no recibieron tratamiento)”.

Por otro lado, se añade la elevada toxicidad del tratamiento activo antineoplásico y la inmunosupresión inducida por la mayoría de los tratamientos. Los autores destacan la rápida evolución de la infección condicionada por la propia enfermedad neoplásica con mal estado general de base que hizo que ningún paciente se considerara candidato a ingreso en la unidad de cuidados intensivos. En conclusión, “hasta la llegada de una vacuna, deberíamos centrar nuestros esfuerzos en minimizar al máximo la posibilidad de contagio con adecuadas medidas de confinamiento y autoprotección, limitando en la medida de lo posible las visitas al hospital y estableciendo adecuados circuitos limpios durante su estancia en el centro”.

Edad más avanzada

El mismo equipo del Hospital Infanta Leonor, encabezado esta vez por el oncólogo Jacobo Rogado, publica en Lung Cancer otra revisión de 1.878 pacientes de Covid-19 que ingresaron entre el 5 de marzo y el 7 de abril. En este caso se centran en 17 pacientes de esa serie con cáncer de pulmón. Fallecieron 9 de ellos (52.3%) frente a 192 en total de esos 1.878. Los pacientes con cáncer de pulmón fallecidos eran más ancianos en comparación con los supervivientes: 72 frente a 64,5 años. El tratamiento combinado con hidroxicloroquina y azitromicina parece que mejoró el resultado en pacientes con cáncer de pulmón, detectando solo 1/6 muertes entre pacientes bajo este tratamiento en comparación con otros.

El peor pronóstico de los pacientes con cáncer lo corrobora, entre otros estudios, una revisión sistemática de 31 estudios y metaanálisis de 23.736 pacientes con cáncer contagiados que se publica en la plataforma medRxiv. Está dirigida por Bhanu. P. Venkatesulu, del Hospital Henry Ford, de Detroit, en Estados Unidos. Muestra que los pacientes con cáncer con Covid-19 tienen al menos el doble de probabilidad de muerte y de ser intubados. Entre los subtipos de cáncer, la mortalidad fue más alta en neoplasias hematológicas, seguida de cáncer de pulmón. En general, estos pacientes son una década más viejos que la población normal y tienen mayor proporción de comorbilidades. José R. Zárate (DM)

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