El sector sanitario privado ha atendido casi el 20% de los pacientes Covid.

Excepto Cataluña, la Administración no ha acordado todavía la compensación por estos servicios

El decreto de estado de alarma del 14 de marzo centralizó bajo el mando único del ministro de Sanidad todos los recursos sanitarios del país, tanto los públicos como los privados. En plena explosión epidémica, que en las dos semanas siguientes dejó en evidencia la falta de respiradores y equipos de protección suficientes y con la ocupación de las camas hospitalarias y de UCI creciendo por minutos hasta casi duplicar su capacidad inicial.

El decreto decidió poco más que eso, dejando para más adelante la resolución del evidente problema económico que esto generaría para el sector privado tanto por la disminución de ingresos de su propia actividad sanitaria como por los enormes costes en los que tendría que incurrir para readaptar sus estructuras a la atención a pacientes Covid-19, la compra de material de protección, el refuerzo de las plantillas, la atención a los pacientes de coronavirus…

Cataluña ha sido, hasta el momento, la primera comunidad que ha llegado a un acuerdo con las clínicas privadas para satisfacer económicamente el esfuerzo realizado para atender los pacientes derivados de los centros públicos. Concretamente, la cifra más llamativa para compensar económicamente a los centros privados catalanes es la de los 43.400 euros de las UCI, el decreto fija otras cuantías: si el paciente no pasa por cuidados intensivos, el CatSalut abonará 2.500 euros por un máximo de tres días y 5.000 euros para estancias más largas. También pagará 93 euros por cada prueba PCR. El decreto establece además que, “mientras dure la situación de emergencia”, los centros que atiendan covid-19 “cobrarán un importe” que se corresponda con los gastos para poner en marcha nuevos espacios destinados a combatir el virus. Ese importe será el 4% de la facturación del mes de febrero.

Esta pandemia ha sido una demostración clara de la aportación del sector privado al mantenimiento del sistema sanitario.

Los centros privados han atendido al 19% de los pacientes hospitalizados por Covid, es decir a más de 22.000 pacientes, y ha atendido al 10% de los pacientes ingresados en UCI por coronavirus, unos 1.100. Ha puesto a disposición más de 100.000 profesionales para atender los casos de coronavirus, 52.000 camas de agudos y 2.800 de UCI. Sin ese uso compartido de todos los recursos sanitarios del sector privado España no habría podido afrontar la fase aguda de la epidemia.

El compromiso del sector privado y sus costes han venido por varias vías. Por un lado, ha tenido que reprogramar toda su actividad habitual y ha desaparecido entre el 80% y el 85% de toda su actividad habitual durante la fase aguda de la epidemia por estar, obviamente, volcados prácticamente en su totalidad en la atención de pacientes Covid.

De momento no se ha acordado nada sobre cómo se va a articular o sufragar esta situación, excepto en Cataluña, como antes se ha dicho.

Todos los grupos hospitalarios privados están ahora mismo identificando las áreas Covid y no Covid porque tienen voluntad de retomar la actividad normal progresivamente, tanto la programada como la de demanda a lo largo de todo el circuito asistencial con especial énfasis en el paciente crónico.  Evidentemente el enfermo cardiovascular, el diabético, el oncológico siguen necesitando atención. Pero la mayoría de los pacientes de esas patologías se ha quedado en su casa durante estos meses por miedo al contagio o porque ha considerado que su situación no era de urgencia. Ha llegado la hora de ir retomando esa actividad y todo el sector se está esforzando en establecer ese doble circuito y esas áreas claras para pacientes Covid y no Covid. M.T.T.

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