¿Se puede aliviar el dolor neuropático con un nuevo fármaco?

Una de cada cinco personas en Europa padece algún tipo de dolor crónico, que merma su calidad de vida y tiene importantes costes médicos, sociales y económicos asociados. Un tipo de dolor crónico muy prevalente es el neuropático, que afecta al 8% de la población europea. Aparece como consecuencia directa de una lesión nerviosa o de una enfermedad que afecta al sistema somatosensorial. Por ejemplo, aproximadamente el 15% de los diabéticos acaban desarrollando daños en el sistema nervioso periférico, así como muchos de quienes reciben quimioterapia.

“Para las personas que lo padecen, cualquier estímulo, como una ligera brisa de aire frío en la cara o abrocharse los botones de la camisa, les puede provocar un dolor incapacitante. Muchos pacientes acaban incluso desarrollando depresión”, apunta Eugènia Pujol, investigadora posdoctoral de la Universitat de Barce-lona y de la Fundació Bosch i Gimpera.

En la actualidad, el dolor neuropático se trata con algunos fármacos antidepresivos, antiepilépticos, fármacos opioides o incluso antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno. No obstante, el 50% de los pacientes no obtiene un alivio significativo y, encima, pueden sufrir importantes efectos secundarios, como la adicción a los opiáceos.

Pujol y su equipo investigan desde hace más de dos años nuevas moléculas capaces de dirigirse simultáneamente a dos proteínas implicadas en la aparición y mantenimiento del dolor. Ya han desarrollado una primera familia de compuestos que han probado en ratones y visto en ensayos preliminares que reducen el dolor de forma muy significativa. Ahora emprenden una nueva fase del proyecto para obtener moléculas candidatas que probarán en modelos murinos (cepas especiales de ratones para estudiar una enfermedad) de dolor neuropático. “El objetivo es conseguir un compuesto optimizado que logre reducir el dolor de los pacientes y mejorar su calidad de vida”, dice Pujol. Cristina Sáez