Retinopatía de la prematuridad

Santiago Abengoechea. Oftalmólogo y coordinador de los tratamientos de la Degeneración Macular de la Clínica Barraquer

La retinopatía de la prematuridad (ROP, por sus siglas en inglés) es una enfermedad ocular que padecen algunos bebés prematuros nacidos antes de las 31 semanas de gestación. Algún grado de ROP se produce en el 50 por ciento de todos los nacimientos prematuros, y el 10 por ciento de estos niños necesitan tratamiento. El grado de severidad de la retinopatía es mayor cuanto más prematuro es el recién nacido.

Causas

El aporte de sangre a la retina comienza a las 16 semanas de gestación, en el nervio óptico, y los vasos se desarrollan en ese punto hacia la periferia retiniana hasta la hora de nacer. Cuando un niño nace prematuramente este crecimiento normal se ve interrumpido y comienzan a crecer vasos anormales.

Los bebés prematuros en riesgo de desarrollar retinopatía de la prematuridad deben ser evaluados por un oftalmólogo entre 4 y 6 semanas después de nacer.

Son múltiples las causas que pueden ser responsables de esta patología aunque se considera como de mayor responsabilidad la hiperoxigenación del bebé en las primeras semanas después del nacimiento. Esto provoca la formación de áreas de la retina isquémicas, es decir, con un déficit de aporte sanguíneo. Este efecto empeora al no haberse formado de forma fisiológica los vasos propios de la retina.

La falta de aporte sanguíneo a nivel retiniano induce al cuerpo a generar unos vasos de nueva formación llamados neovasos que pueden provocar desde hemorragias en la cavidad vítrea a tracciones difusas y hasta un desprendimiento de la retina en casos más severos.

Tratamientos

El tratamiento tiene como objetivo prioritario evitar la formación de los neovasos o, en el caso que ya se hayan formado, reducir el riesgo de sangrado y de otras complicaciones antes mencionadas. La fotocoagulación con láser sigue siendo a día de hoy el tratamiento principal sobre las áreas de isquemia. La criocoagulación (ablación del tejido retiniano mediante congelación) también se utiliza con el mismo objetivo que el láser en situaciones donde no se pueda realizar la fotocoagulación. Las inyecciones intravítreas de factores antiangiogénicos son, hoy en día, un tratamiento muy estandarizado y se utilizan para reducir el tamaño de los neovasos y evitar su sangrado.

La cirugía vitreorretiniana se reserva para casos más severos donde la retina está siendo traccionada o incluso está desprendida.

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