‘One Health’, la estrategia sanitaria de integración para combatir la leishmaniosis

Profesionales sanitarios se alinean en un abordaje global para cuidar, de forma conjunta, de la salud humana, animal y del medio ambiente y dar respuesta a las necesidades sanitarias.

La leishmaniosis es una enfermedad que se transmite a través del flebótomo, un insecto similar a un mosquito y afecta tanto a animales como a personas. En España es endémica –especialmente en la cuenca del Mediteráneo- y afecta principalmente a los perros. El periodo de transmisión de la enfermedad es entre abril y noviembre, época en la que el mosquito está activo.“El cambio climático ha provocado que suba la temperatura, un factor importante para que mejoren las condiciones para la supervivencia del insecto y aumente la transmisión. Los viajes con nuestras mascotas también contribuyen a expandir esta enfermedad”, explica Xavier Roura, veterinario del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic Veterinari de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La  prevención se centra en dos aspectos. El primero, y más importante, es intentar que los perros no se infecten usando un tipo de insecticidas –los piretroides sintéticos tópicos– que protegen al perro de la picadura del flebótomo. Se administran en forma de pipeta o de collar en el periodo crítico entre abril y noviembre.

El segundo aspecto es tratar de evitar que se desarrolle la enfermedad en el perro infectado mediante inmunoterapia (fármacos, vacunas y nucleótidos). “Sabemos que un perro sano aunque esté infectado, tiene muy poca cantidad de parásitos por lo que, si le pica el flebótomo, las probabilidades de que infecte a otro perro o a una persona son bajas”, detalla Roura.

Abordaje global

Esta estrategia es la denominada One Health (una salud), de manera que médicos, veterinarios y otros profesionales sanitarios se alinean en un abordaje global para cuidar, de forma conjunta, de la salud humana, animal y del medio ambiente. Así, al afectar la leishmaniosis tanto a personas como a perros, al proteger a los perros estamos protegiendo a las personas.

“Esta enfermedad en humanos tiene dos formas: la más frecuente es la cutánea, en forma de pequeñas heridas que no curan y que el cuerpo acaba eliminando, por lo que generalmente pasa desapercibida. Aunque, en algunos casos, es preciso inyectar fármacos antimoniales o retirarlas con cirugía. La forma sistémica nos preocupa más: se da, sobre todo, en pacientes inmunodeprimidos y puede llegar a causar la muerte. El tratamiento en este caso es intravenoso, con antifúngicos”, resume Pau Bosch, médico adjunto de la Unidad de Salud Internacional del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. L.G. MADRID

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