Miomas uterinos: 6 cosas que deberías saber

Dr. Francisco Carmona, jefe de Ginecología del Clínic de Barcelona

 ¿Qué es un mioma uterino?

Los miomas (también llamados fibromas) son tumores benignos de la capa muscular del útero. Esta capa es la más externa de las dos que hay en la matriz y es la responsable de las contracciones durante el parto. Son tumores muy frecuentes y se calcula que están presentes en más del 50% de las mujeres. Están relacionados con las hormonas del ovario, de tal manera que, cuando la mujer llega a la menopausia, tienden a reducirse o desaparecer.

Tipos de mioma uterino

Los miomas se clasifican según su localización, en función de lo cerca o lejos que estén del endometrio, que es la capa interna del útero. Así, los más internos se llaman submucosos, los más externos subserosos y los que se encuentran en la parte más central se denominan intramurales. Los que son muy grandes y afectan a toda la capa del músculo se llaman transmurales.

Síntomas que alertan de un posible mioma uterino

Los síntomas de los miomas dependen de dos factores: de su tamaño y de su localización. Los miomas subserosos suelen ser asintomáticos mientras que los submucosos suelen dar síntomas.

Los síntomas principales son un sangrado anormal, dolor con la menstruación, sensación de peso en la parte baja del vientre o molestias con las relaciones. Sin embargo, hay que destacar que, en muchas ocasiones, son totalmente asintomáticos.

 ¿Afecta un mioma uterino en la fertilidad de la mujer?

Este es un tema muy controvertido. Se sabe que los miomas submucosos pueden aumentar las posibilidades de aborto y se recomienda extirparlos antes de buscar el embarazo. Los miomas subserosos, en cambio, no suelen interferir en absoluto con la fertilidad de la mujer. El papel de los miomas intramurales es más discutido y parece que, dependiendo de su tamaño, podrían influir o no en la fertilidad.

Opciones de tratamiento de los miomas uterinos

Solo se deben tratar los miomas que produzcan síntomas. Esto significa que la paciente no debe recibir tratamiento por el mero hecho de tener un mioma. Los tratamientos pueden ser múltiples y su elección por parte del especialista en Ginecología y Obstetricia depende de muchos factores, entre los que se encuentran la sintomatología, la edad de la paciente, el deseo gestacional o las preferencias de la paciente.

Las opciones de tratamiento son:

  • Tratamiento médico.

Se basa en:

Gestágenos.

Anticonceptivos hormonales combinados, eficaces en el tratamiento de los trastornos de sangrado.

Análogos del factor liberador de gonadotrofinas, eficaces en el tratamiento de trastornos de sangrado y en reducir el tamaño. Sin embargo, dan muchos efectos secundarios.

Moduladores selectivos del receptor de progesterona, actualmente disponible solamente uno en el mercado, el acetato de ulipristal. Es muy eficaz tanto para tratar el sangrado como para reducir el tamaño.

  • Tratamientos no invasivos.

Embolización de las arterias que llegan al mioma, muy eficaz para tratar los miomas intramurales que producen sangrado.

HIFU, tratamiento que permite destruir los miomas mediante el uso de ultrasonidos

Radiofrecuencia, que es el tratamiento más reciente y no existe mucha experiencia aún de su uso.

  • Tratamiento quirúrgico conservador:

Consiste en la extirpación del mioma mediante técnicas mínimamente invasivas o mediante laparotomía (abriendo el abdomen). La recuperación es muy rápida y presenta pocos riesgos.

  • Tratamiento quirúrgico radical:

Consiste en la extirpación total del útero que, la gran mayoría de veces se puede realizar mediante laparoscopia mínimamente invasiva. La principal indicación de la histerectomía es para aquellas mujeres que, habiendo completado su deseo reproductivo, quieren solucionar su problema de manera definitiva, evitando el riesgo de reaparición de los tumores.

 ¿Pueden los miomas uterinos ser cancerígenos?

Los miomas son tumores benignos que nunca se convierten en cáncer. Cuando una mujer presenta un sarcoma (el equivalente maligno del mioma), éste era maligno desde el principio y nunca proviene de la malignización de un tumor benigno.

 

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