La sordera súbita afecta más a personas de entre 40 y 55 años

La sordera súbita idiopática (SSI) es una pérdida auditiva de causa desconocida que se da en un período inferior a 72 horas y que afecta en mayor medida a personas de entre 40 y 55 años, con una incidencia de entre 2 y 20 casos por cada 100.000 habitantes al año.

Así lo refleja la actualización del consenso sobre el Diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática, presentado en el 69 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). El trabajo también concluye que, a pesar de la controversia en cuanto su tratamiento, se recomienda utilizar corticoides, que pueden utilizarse por vía oral o intratimpánica, en función del paciente.

“La sordera súbita puede suceder de pronto o en el transcurso de unos tres días. Puede ser bilateral en un 3% de los casos, o presentarse, raramente, de forma secuencial en el oído contralateral”, indica Guillermo Plaza, coordinador del consenso. Los factores de riesgo son inciertos, según los autores del consenso. “Algunos estudios sugieren que una dieta pobre en vegetales, unos niveles de folato bajos, el síndrome metabólico y la otitis media crónica pueden incrementar el riesgo de sufrirla. Además, la SSI se ha vinculado como factor de riesgo de accidente vascular cerebral posterior e infarto de miocardio, pero no hay acuerdo al respecto”, explica.

Las causas de este cuadro no están confirmadas, aunque podría deberse a una inflamación vírica de la cóclea, como consecuencia de un virus, como el herpes o el de la gripe; también por una rotura de las membranas laberínticas, fenómenos vasculares o autoinmunidad.

Acúfenos y vértigos, principales consecuencias de la sordera súbita

En cuanto a las consecuencias de la SSI, el 90% de los pacientes presentan acúfenos y, entre el 20 y el 60%, vértigo asociado. Por ello es importante que los pacientes que presentan sospecha de sordera súbita sean atendidos de forma urgente.

Una vez descartada la causa neurológica y la confirmación de una sordera brusca o súbita, el paciente debe ser remitido de forma urgente al otorrinolaringólogo para confirmar causa neurosensorial.

Cuando no haya respuesta completa a los tratamientos y la hipoacusia no sea suficientemente paliada con audífonos adecuados a la pérdida y, por lo tanto, la audición no sea funcional, debe valorarse la indicación de algún implante auditivo de forma individualizada.

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