“La presencia de fallos de memoria puede ser indicativo de neurodegeneración”

Entrevista – Rafael Blesa, neurólogo

Conocí al doctor Blesa por un ictus que sufrí. En el primer momento me encontré con un hombre guapo y elegante. En el servicio de Urgencias y en la Unidad de Ictus del Hospital de Sant Pau donde fui maravillosamente atendida, y escenario de esta entrevista varios años después, él estuvo junto a mí y allí descubrí a un gran ser humano lleno de bondad y a una eminencia en el mundo de la neurología. Invitada por Salud y Medicina de El Periódico me convierto por unos minutos en entrevistadora ocasional de este científico.

 

La soprano Montserrat Caballé entrevista al neurólogo Rafael Blesa en el Hospital Sant Pau de Barcelona

 

Montserrat Caballé. Desde que sufrí este accidente vascular-cerebral, ¿se ha avanzado en el tratamiento médico del ictus isquémico?

Rafael Blesa. Como sabes Montserrat, el ictus isquémico agudo es la causa principal de secuelas neurológicas y de mortalidad en los países desarrollados. La tPA es un fármaco que deshace el trombo que ocluye la arteria cerebral cuando se aplica dentro de la franja de las 4,5 horas desde el inicio de los sin- tomas. Las buenas noticias están relacionadas con los resultados claramente positivos que han aportado los estudios basados en la utilización de los trombolíticos por vía endovenosa y arterial, así como los datos esperanzadores de las nuevas técnicas de recanalización endovascular, que permitirán que un mayor número de enfermos puedan tener una mejor evolución clínica.

M.C. Si hablamos de Alzheimer, que es otro de los temas junto al ictus que más preocupa a la sociedad actual, ¿la perspectiva de esta enfermedad en la población mundial es de crisis global?

R.B. La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más importante en el mundo y que afecta en la actualidad a 44 millones de personas. Desafortunadamente, se estima que coincidiendo con el progresivo aumento de la longevidad en los países en desarrollo, su prevalencia aumentara hasta alcanzar la cifra de 130 millones de enfermos en el año 2050.

M.C. Aunque en varias ocasiones hemos comentado esta circunstancia, ¿cuándo empieza la enfermedad de Alzheimer?

R.B. El deposito anormal de la proteína amiloide a nivel cerebral constituye el primer signo de la enfermedad. Se produce de forma progresiva a lo largo de unos 20 años, sin que la persona afectada, ni el entorno familiar, noten ninguna merma en sus funciones cognitivas. Es la primera etapa, la llamada asintomática o preclínica de la enfermedad.

M.C. ¿Se puede decir que alguien padece Alzheimer, aunque no tenga criterios de demencia?

R.B. Efectivamente, la fase llamada de Deterioro Cognitivo Ligero (DCL), en la que la persona tiene fallos cognitivos pero que no le impiden seguir desarrollando la vida normal, representa el estadio inicial de la segunda etapa del Alzheimer o fase sintomática (sobre todo con fallos de memoria reciente). La presencia de fallos de memoria es indicativo de neurodegeneración y se constata por la existencia de la proteína tau en el cerebro y en el líquido cefalorraquideo.

M.C. Si el diagnóstico de la enfermedad se basa en la repercusión de la capacidad de la persona, ¿no estamos esperando a hacer el diagnóstico en una etapa ya muy avanzada?

R.B. Así es, desafortunadamente, el diagnóstico clínico del Alzheimer se lleva a cabo en la tercera etapa, cuando los síntomas limitan la capacidad de los enfermos para poder desarrollar las actividades de la vida diaria de forma normal.

M.C. ¿La memoria perdida es recuperable, se puede prevenir?

R.B. En general, las funciones cognitivas que se han perdido no se recuperan cuando la persona sufre una enfermedad neurodegenerativa, como el Alzheimer. La prevención sí es posible. En la reunión de los G8 celebrada en Londres en el año 2013 se estableció que existe suficiente evidencia para promover una acción inmediata a nivel mundial para modificar los principales factores de riesgo del Alzheimer (diabetes, inactividad física, hipertensión arterial, obesidad, depresión, tabaco y un nivel educativo bajo). A su vez, se propuso el fomento de la utilización de vitaminas B y D, los ácidos grasos omega-3, el control de la glucemia, el ejercicio físico, las actividades sociales y el entrenamiento cognitivo.

M.C. Finalmente, a lo largo de los años he visto como enfermos de Alzheimer han reaccionado positivamente al escuchar músicas y melodías interpretadas por la voz humana. ¿Puede decirnos cuál es la influencia de la música en enfermos de Alzheimer?

R.B. Montserrat, la terapia musical puede representar un beneficio adicional en la disminución de la ansiedad y depresión de los enfermos, así como ayudar a disminuir los episodios de agitación que suelen presentar estas personas ancianas enfermas. Además, la terapia musical no tiene efectos secundarios, es poco costosa y podría considerarse una intervención complementaria, tanto en el cuidado del paciente a nivel domiciliario, como en el ámbito de las residencias.

PERFIL

Rafael Blesa (Barcelona, 1950) cursó la carrera de Medicina y la residencia de neurología en el Hospital de Sant Pau, Universidad Autónoma de Barcelona. Durante 21 años fue médico adjunto en el hospital Clínic y realizó una estancia de dos años en el National Institute of Health en Maryland (EE.UU). Actualmente es director del servicio de neurología del Hospital de Sant Pau. En los últimos 25 años su labor médica ha estado enfocada a la enfermedad de Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas. Las principales líneas de investigación se han centrado en mejorar la precisión diagnóstica mediante la utilización de biomarcadores (PET), el estudio de nuevas estrategias terapéuticas y de los factores de riesgo genéticos de las demencias hereditarias, habiendo publicado más de 160 artículos en revistas de factor de impacto.

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