Dermatitis atópica: cuidados

El 30% de las consultas dermatológicas se deben a este problema de la piel. Aunque es más común en bebés, un 15% de los adultos la padecen.

En la piel atópica, la barrera cutánea está alterada y más vulnerable. La enfermedad ocasiona mucha comezón en la piel y al rascarnos causa enrojecimiento, hinchazón, picor, costras y escamas.

CÓMO FRENARLA

Para poder reducir el número de brotes es fundamental evitar el contacto con alérgenos y aplicar regularmente cremas adecuadas a tu piel. Y nos preguntaremos ¿a qué edad puede aparecer? La dermatitis atópica suele comenzar en la primera infancia, aunque sí es posible la aparición de la enfermedad con el paso de los años y a cualquier edad.

¿POR QUÉ A MÍ?

Las causas principales pueden ser tanto externas (alergias al polen, el moho, los ácaros del polvo o los animales) como internas (resfriados o estrés emocional). Sus síntomas en función del nivel de gravedad pueden ser leves, moderados o severos. Según la doctora Cristina García Millán, dermatóloga, “el síntoma más importante y limitante de la dermatitis atópica es el prurito o picor”. El picor afecta no solo a la piel sino a trastornos de sueño, a las relaciones sociales y a la calidad de vida. Un problema que, en los niños, puede afectar además a su rendimiento escolar.

LA PREVENCIÓN, EL PRIMER PASO

Hay que pedir consejo al dermatólogo y preséntale un control de cuándo y dónde apareció la dermatitis atópica en la piel para identificar los posibles factores desencadenantes. Una rutina de higiene es fundamental para mantener una piel saludable. Los expertos recomiendan utilizar cremas y jabones especiales para pieles atópicas que ayuden a nutrir y proteger la barrera cutánea. Evite el agua demasiado caliente ya que puede agravar la inflamación. Los brotes y casos graves se suelen tratar con antihistamínicos, corticoides e incluso inmunomoduladores, pero lo ideal es controlar la enfermedad.

10 CONSEJOS PARA CONTROLARLA

 Evite el agua muy caliente, puede irritar la piel.

  1. Use productos sin jabón, sin perfume, enriquecidos con agentes que la nutran y regeneren.
  2. Limpie suavemente la piel, jamás frotes.
  3. Una vez limpia, use una crema emoliente calmante sin perfume.
  4. Evite la lana y los materiales sintéticos en contacto directo con la piel. El algodón es el material ideal.
  5. Tenga cuidado con algunos alimentos como los frutos secos, pueden provocar sensibilidad.
  6. El cloro reseca la piel y suele provocar irritaciones. Evite la piscina en los picos de sequedad.
  7. Secarse la piel rápidamente cuando sudas puede irritártela.
  8. Alejarse del polvo. Puede causar alergias.
  9. El sol es beneficioso, siempre que lo tome con moderación y nunca en las horas centrales del día.

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