“Corona-enigmas”

Soluciones a los acertijos relacionados con el covid-19 serán encontradas en las próximas semanas, meses o años. Y algunas nunca serán plenamente identificadas.

 

Por Manel Esteller, Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, miembro de Fundación España Salud.

Este artículo contiene más preguntas que respuestas. Lo siento. Se dice muchas veces que en una buena investigación no es tan importante la contestación como la relevancia de la cuestión. Pero se dicen tantas cosas… Para cada acción humana existe un refrán o una cita que la apoya, pero al mismo tiempo también existe otro dicho o frase que refuerza la acción contraria. La verdad, probablemente, es un promedio. Pues eso, que me gustaría hablarles brevemente de los muchos enigmas sin resolver relacionados con el covid-19 y su virus asociado, el recién nacido coronavirus SARS CoV-2. Soluciones a estos acertijos serán encontradas en las próximas semanas, meses o años. Y algunas nunca serán plenamente identificadas.

La cronología y diseminación de la enfermedad.

Desde su origen más trazado en Wuhan (China), a su llegada a Europa con un pico en el norte de Italia, surgen algunos posibles pacientes en Francia en diciembre antes de la emergencia en Lombardia. Es muy difícil reconstruir los movimientos del virus y sus portadores en esas primeras semanas. De igual forma es complicado identificar el famoso paciente cero. El primer infectado. La persona que lo inició todo. Ni Brad Pitt en ‘World War Z (Guerra mundial Z)’ fue capaz de conseguirlo en la pandemia zombi.

El paso desde otros animales al animal humano.

 Varios huéspedes primeros del virus desde el que saltó al ‘Homo sapiens’ han sido propuestos, desde una especie de armadillo llamado pangolín a murciélagos, pero es difícil tener una seguridad total. Incluso nuestros compañeros perrunos y gatunos han sido señalados por algún dedo acusatorio sin ninguna base real. De aquí a culpar a los niños solo hay un paso.

La enfermedad covid-19 en la infancia

. Parece que los niños serían más resistentes a la enfermedad, quizás debido a un mejor sistema immune que les permite defenderse mejor contra el virus. En este sentido, la persona anciana con su immunidad debilitada sería mejor presa para el virus depredador. Además, el paciente pediátrico mostraría en principio un cuadro clínico leve de forma mucho más frecuente. No obstante, nosotros y muchos otros investigadores estamos estudiando casos graves en niños para ver qué tienen de especial estos pacientes. Muchos de estos conceptos se verán sometidos a la dura prueba de la realidad con la vuelta a los colegios en septiembre. Como nota personal, yo estoy esperanzado de que todo irá bien en ese retorno.

“Todos los animales son iguales, pero hay algunos animales más iguales que otros” es la inscripción escrita y modificada en la pared que imaginó George Orwell en su magistral novela ‘Rebelión en la granja’. De igual forma, tenemos una sensibilidad individual que nos hace más o menos propensos a la infección por el coronavirus y que podría también ser importante para que una vez infectados seamos asintomáticos, tener un cuadro clínico leve o grave. Desconocemos la relevancia cuantitativa y cualitativa de esta supuesta diferencia poblacional. Es un área de investigación activa donde se buscan marcadores moleculares y celulares de la misma comparando grupos de control y afectados. Quizá se caractericen personas curiosas como el ‘superresistente’ que debido a su configuración genética es inaccesible al virus. También se podrían quizá identificar los ‘supercontagiadores’, personas que tienen la capacidad de expandir la enfermedad más allá del cociente 1:1. De todo ello podemos aprender y estar mejor preparados.

Pequeñas mutaciones

 

¿Y la inmunidad? Ignoramos muchas de las consecuencias que la infección deja en la memoria de las defensas de nuestro organismo. Si fuéramos ya inmunes, ¿cuánto dura esa inmunidad? ¿Y sirve para coronavirus algo distintos? Un ejemplo: puede haber pequeñitas mutaciones en el SARS CoV-2 que lo hagan distinto entre territorios a nivel internacional e incluso local. ¿Cómo nos debe hacer esto plantearnos la inmunidad poblacional y el desarrollo de vacunas? Otro punto: el sistema inmune del huésped. ¿Cuál es el impacto de la infección en personas con distorsiones del sistema inmune como las inmunodeficiencias, las enfermedades autoinmunes, los trasplantados o los pacientes con cáncer? ¿La inmunoterapia nos servirá contra el virus o provocará más inflamación no deseada? Los ensayos clínicos rigurosos nos darán las necesarias respuestas.

Sigamos mientras tanto investigando. Apoyemos la ciencia biomédica. Se dice que ante una crisis existen dos tipos de personas: los que buscan culpables o los que buscan soluciones. Estemos en el lado correcto de la historia. Cuídense.

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