Consejos para amamantar a tu bebé en los meses de calor

La leche materna aporta al bebé la cantidad necesaria de hierro, magnesio, potasio, sodio, zinc y diferentes vitaminas que pueden perderse a través del sudor

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La subida de las temperaturas puede dificultar la lactancia debido a que tanto la madre como el bebé pueden sentirse incómodos. Si bien conviene continuar amamantándolo ya que, en épocas de calor, el bebé pierde un mayor volumen de sales minerales a través del sudor. La alimentación con leche materna, además de ofrecer el líquido necesario para evitar una posible deshidratación, le proporciona los micronutrientes que necesita para crecer durante los seis primeros meses de vida, sin que tenga que beber ni comer nada más.

Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela, diplomada en enfermería y matrona, ha recopilado seis consejos para que el calor no suponga un obstáculo para la lactancia materna:

  • Las tomas se harán a demanda, olvidándose de horarios estrictos y de tomas controladas. En épocas de calor el bebé transpira más y existe mayor riesgo de deshidratación. La leche materna le proporciona todo el líquido que necesita.
  • Si el bebé cabecea, se lleva la mano a la boca, saca la lengua o directamente se queja, son señales de que tiene sed y hay que darle una nueva toma. No hay que esperar a que el bebé llore.
  • Del mismo modo que un bebé puede deshidratarse en épocas de calor, la madre puede sufrir síntomas similares al dar el pecho. Es fundamental, por tanto, que la madre siga una alimentación equilibrada y tenga una correcta hidratación en épocas de calor. Conviene tener a mano una botella con agua y beber mientras dure la toma, no tanto para aumentar la cantidad de leche –existe el falso mito de que si tomas más agua ésta aumenta- sino para calmar la sed, ya que la hormona que segrega el cuerpo mientras la madre da el pecho, la oxitocina, produce sed.
  • Conviene realizar las tomas en lugares frescos. Si el sitio donde vamos a dar el pecho al bebé dispone de aire acondicionado, evitar que el bebé reciba directamente el flujo de aire. Si, por ejemplo, en casa no tenemos este tipo de equipos conviene bajar las persianas y cerrar las ventanas para que la habitación esté lo más fresca posible.
  • La lactancia materna funciona mejor cuando la mamá y el bebé están lo más relajados y cómodos posible. Por eso, un baño en la piscina puede ser el remedio perfecto para aliviar el calor y relajarse, además de practicar el contacto piel con piel. Aunque no es recomendable amamantar en una piscina, un chapuzón rápido puede ayudar a relajar a ambos para estar listos en la siguiente toma. A veces las actividades de verano no son tan frescas y cómodas como relajarse en una piscina, pero hay que asegurarse de que el bebé se encuentra fresco y protegido del sol. Mantenlo en la sombra o debajo de una sombrilla con un protector solar disponible para cualquier exposición solar inesperada. Un sombrero o gorra también puede ser beneficioso para resguardarlo del sol al igual que un protector solar adecuado si tu bebé tiene más de seis meses de edad.

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