Cansancio, ¿será el tiroides?

Si se nota un ligero abultamiento bajo la nuez, cansancio o ganancia excesiva de peso, consulte con el médico

Aunque solo pesa 30 gramos, esta pequeña glándula situada en el cuello, justo por debajo de la nuez, tiene mucha influencia en nuestra salud.

De hecho, una tiroides sana es básica para gozar de un bienestar general. Por su destacado papel, es necesario saber cómo es, cuál es su función, qué sucede cuando no trabaja bien, sus síntomas y qué tratamientos existen para combatir los trastornos que puede provocar una alteración.

¿QUÉ ES EL TIROIDES?

Se trata de una glándula de secreción interna situada en la parte baja y anterior del cuello, a veces escondida tras el mango del esternón. Tiene forma de pequeña mariposa o corbata de pajarita y descansa sobre la tráquea. Aunque se encuentra cerca de la piel, es normalmente pequeña y blanda, y apenas puede ser palpada, excepto al deglutir o beber, porque se desplaza. La tiroidea está compuesta por dos conjuntos de células que segregan hormonas (tiroxina y calcitonina) y su producción depende de la capacidad del organismo de extraer el suficiente yodo de los alimentos ingeridos.

¿CUÁL ES SU FUNCIÓN?

Según explica el doctor Juan Caro, endocrino del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo (Valencia), “la glándula tiroidea es corlo el acelerador del organismo”. En nuestro cuerpo hay muchos ritmos y rutas metabólicas cuya velocidad hay que regular. Y son las hormonas tiroideas las encargadas de regular esto. Pero, además, la tiroides trabaja juntamente con otras dos glándulas productoras de hormonas, la pituitaria y el hipotálamo.

Esta acción tripartita tiene como objetivo la producción de la cantidad justa de energía que el organismo necesita en cada momento (baja durante el sueño, alta durante Ia vigilia, más alta aún durante la actividad física).

En resumen, añade el endocrino: nuestro consumo energético, el ciclo sueño-

vigilia, nuestro ritmo intestinal, Ia frecuencia cardiaca y otros muchos ritmos del organismo están regulados por la glándula tiroidea.

¿CÓMO MANTENERLO SANO?

Está claro que todos necesitamos yodo, pero solo una diezmilésima de gramo al día. Y los alimentos que ingerimos ya aportan esta cantidad, ya que este mineral se encuentra en la tierra y es absorbido por las plantas.

Por eso, una dieta equilibrada con alimentos no muy elaborados y que incluya frutas y hortalizas debería asegurar una cantidad suficiente de yodo para mantener una tiroides sana.

Contienen buena cantidad de yodo la carne (especialmente el hígado), los cereales enriquecidos, los mariscos, las algas e incluso el agua potable.

Y tampoco hay que agobiarse por ingerir más de lo necesario en nuestra dieta, ya que cualquier exceso se elimina por Ia orina.

SINTOMAS DE ALERTA

El trastorno más común se debe a una baja actividad de esta glándula. EI experto explica que se trata de una alteración conocida como hipotiroidismo y que se origina porque “la tiroides no llega a producir las hormonas necesarias debido a una insuficiente ingesta de yodo”.

Por desgracia esta enfermedad suele pasar desapercibida durante muchos años, ya que puede no presentar síntomas específicos y desarrollarse lentamente. Por esa razón, podemos no advertir estos cambios hasta que la enfermedad está muy avanzada.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El hipotiroidismo puede ser detectado por un sencillo análisis de sangre y se trata fácilmente mediante hormonas sintéticas en pastillas, a modo de suplemento o sustitutivo de las hormonas producidas de manera natural por el organismo. Una medicación diaria para toda la vida.

Por eso, ante la menor sospecha, sobre todo en mujeres, hay que ir al médico para descartar o no la enfermedad.

FACTORES DE RIESGO

La Sociedad Española de Endocrinología advierte que tienen más riesgo de sufrir hipotiroidismo las personas con antecedentes familiares de la enfermedad, con síndrome de Down, síndrome de Turner o trastorno bipolar, y las mujeres con diabetes o esclerosis múltiple.

Además, el embarazo también es una época que requiere mucho esfuerzo a la glándula tiroidea: el 2,4% de las gestantes desarrolla hipotiroidismo durante la gestación, lo que puede provocar abortos, anemia o desprendimiento de placenta, entre otras complicaciones.

¿QUÉ ES EL BOCIO?

A veces, la enfermedad conocida como tiroiditis crónica (que también puede producir hipotiroidismo), provoca que la tiroides puede agrandarse, algunas veces de forma considerable, dando lugar a una inflamación conocida con el nombre de bocio.

Esta inflamación tiene lugar cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan a la tiroides, estimulando a Ia pituitaria para segregar más hormonas. Esto provoca que la tiroides tenga más trabajo y aumente de tamaño.

Por suerte, el bocio ha siclo ampliamente eliminado gracias al uso de sal yodada, un condimento recomendable durante toda nuestra vida, aunque estemos sanos.

También es uno de los síntomas del hipertiroidismo, una enfermedad que se produce cuando la glándula tiroides segrega demasiadas hormonas. Es más común en mujeres de entre 30 y 40 años.

Según el doctor Juan Carlo, “los síntomas incluyen trastornos del sueño (insomnio), debilidad muscular, temblores, palpitaciones, irregularidad en la menstruación, intolerancia al calor, pérdida de peso (a pesar de tener buen apetito) o problemas de visión.

Añade que, aunque es menos frecuente que el hipotiroidismo, su tratamiento es más complejo: “Habitualmente recurrimos a antitiroideos como primera elección. El tratamiento debe mantenerse al menos un año y con seguimiento estrecho del especialista”. Como segunda línea de tratamiento el experto habla de Iodo Radioactivo y “en ocasiones tenemos que recurrir a la cirugía”.

¿INFLUYE EN EL PESO?

La respuesta es sí. La función tiroidea es la de producción final de tiroxina, la hormona estimulante del metabolismo basal. Esto se traduce en: mayor cantidad de tiroxina, mayor gasto en los procesos bioquímicos celulares y, por tanto, mayor pérdida de peso.

Por eso, antes de someterse a una dieta, tras un aumento o disminución brusca de peso, es aconsejable analizar posibles anomalías orgánicas, hormonales, psicológicas o del metabolismo.

Así, para descartar que influya una alteración de la tiroides, se suele solicitar una ecografía para analizarla.

La producción de hormonas tiroideas depende de la “hormona madre” u hormona estimulante del tiroides (TSH), residente en Ia glándula hipofisaria, situada en el centro del cerebro.

Cuando se produce exceso de tiroxina (hipertiroidismo), existe una tendencia a perder peso o dificultad para ganarlo. Suele ir acompañado de nerviosismo, gran apetito, temblor en las manos, diarrea, insomnio, palpitaciones.

Si existe una disminución de tiroxina (hipotiroidismo), existe una tendencia a ganar peso o dificultad para perderlo, junto con cansancio, somnolencia, pérdida de cabello, pulso lento, sensibilidad excesiva al frío o estreñimiento. J. Caravantes

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