Acné en mujeres adultas: mitos y realidades

Por. Lorea Bagazgoitia, dermatóloga.

Los granitos en la cara son altamente característicos de la adolescencia y, en la inmensa mayoría de los casos, se corresponden con acné. Sabemos que la mayor parte de esos acnés desaparecen con el tiempo, aunque durante el tiempo sintomático pueden tener una repercusión importante en el día a día. Por esto, disponemos de tratamientos que lo controlan y lo curan, muchas veces de forma definitiva. Sin embargo, esta duración limitada en el tiempo no está tan clara en aquellas mujeres con acné en la edad adulta. Recibe el nombre de `acné de la mujer adulta´ concretamente aquel que se presenta en mujeres mayores de 25, pudiendo venir arrastrado desde la adolescencia o no. No son pocas a las que les aparece de nuevas, sin haber sufrido ningún granito en la pubertad. Se calcula que tienen acné la mitad de las mujeres a los 20 años, un cuarto de ellas a los 30 años y algo más del 10% a partir de los 40 años. Es, sin embargo, muy raro después de la menopausia.

Características

Los granitos en chicas que sufren acné durante su edad adulta pueden presentar un aspecto variado. Algunas mujeres tienen únicamente espinillas o pequeñas pápulas correspondientes a comedones cerrados, mientras que en otros casos se observan pápulas más inflamatorias, pústulas o incluso nódulos. Los nódulos pueden llegar a ser dolorosos y dejar una cicatriz residual. Aunque los granitos pueden aparecer por toda la superficie facial, es muy característico que se ubiquen en la zona de mentón, región mandibular o incluso el cuello.

Causas

La espinilla o el punto negro es la lesión elemental del acné. En las personas que lo padecen, existe una mayor producción de queratina que favorece el taponamiento u oclusión del mismo, lo cual arranca el proceso. Por otra parte, se sabe que la influencia de las hormonas es grande en el acné de la mujer adulta. De hecho, es habitual denominarlo `acné hormonal´. Son los andrógenos quienes estimulan las glándulas sebáceas para incrementar su producción. El aumento de la cantidad de sebo en el folículo piloso, junto con obstrucción del mismo, causado por la hiperqueratinización, favorecen el sobrecrecimiento de una bacteria llamada cutibacterium acnes, implicada en el proceso de activación inflamatoria que puede llevar a la aparición de lesiones como las pápulas eritematosas o las pústulas.

Sin embargo, este efecto androgénico en el folículo, capaz de inducir la aparición de acné, no está siempre vinculado a una alteración hormonal como tal. De hecho, esto es así solo en una minoría de casos. Los dermatólogos solicitamos pruebas analíticas con el fin de valorar si hay algún desequilibrio hormonal solo en aquellos casos en que otras manifestaciones también apunten a ello, como, por ejemplo, hirsutismo, amenorrea, alopecia androgenética…

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