Prevención, una rentable inversión
Silvia Ondategui. Socia. Life Sciences, Ernst & Young.
Cada vez se habla más de la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz. Un reciente estudio de la Fundación Sanitas sobre Programas Activos de Salud, revela que, por ejemplo, la probabilidad de sufrir una patología cardiovascular, la primera causa de mortalidad en el mundo occidental, puede reducirse hasta un 47% si se detectan y controlan a tiempo los factores de riesgo.
Dar prioridad a la medicina preventiva, por tanto, debería ser una apuesta tanto de los actuales sistemas nacionales de salud como de la medicina privada; y no solo por la sustancial mejora en la calidad de vida de las personas, sino también por la evidente eficiencia en la estructura de costes que, a la larga, demuestra llevar aparejada este tipo de medicina.
Tradicionalmente, la atención médica se ha centrado más en el tratamiento de la enfermedad aguda que en la crónica. Y, precisamente, en ésta última, son fundamentales las políticas de prevención. De hecho, la inversión realizada en programas de este tipo se ve ampliamente compensada con los beneficios clínicos y económicos a medio y largo plazo. Con ello, según el informe de la Fundación Sanitas, los costes directos disminuirían casi un 15% en 10 años, y hasta un 30% en un plazo de 20. Las patologías asociadas a distintos momentos de la vida, como los tumores de próstata y de mama, los problemas de visión o la diabetes, entre otros, integran hoy por hoy la base de los estudios de salud que más demandan la aplicación de programas de prevención.
Si a dichos programas le unimos la eficaz utilización de la telemedicina –la atención a mayores y pacientes agudos en un centro cuesta unos 700 euros cada día– la eficiencia en sus costes será evidente tanto a corto como, sobre todo, a largo plazo. Por último, tengamos en cuenta que la teleasistencia puede llegar a reducir hasta un 50% las visitas al médico, un 52% las consultas telefónicas, y un 10% las visitas a la enfermería.















