La difícil compensación por exposición a amianto
Pilar Collantes. Directora del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales
Aunque existen referencias antiguas acerca de la compensación de los trabajadores por los daños personales sufridos a causa del trabajo, modernamente ésta se ha realizado por dos procedimientos. Hasta finales del siglo XIX prevalecieron los sistemas de compensación basados en la demostración de existencia de culpa por parte del empresario en el marco de una demanda civil por daños y perjuicios.
A finales del siglo XIX se impusieron en muchos países los sistemas de compensación sin culpa en los que el trabajador es indemnizado por el solo hecho de haber sufrido un daño en el trabajo, haya o no culpa del empresario, al que se considera responsable objetivo del daño. En estos sistemas, que han prevalecido hasta nuestros días, los fondos necesarios para la indemnización proceden de un seguro contratado (en general por obligación legal) por el empresario.
Los sistemas de compensación sin culpa son muy eficaces y eficientes cuando el daño se ha producido por accidente de trabajo, porque se produce de inmediato y la relación de causa-efecto entre el trabajo y el daño suele ser obvia. Son mucho menos eficaces en el caso de las enfermedades profesionales, en las que es frecuente que la patología se manifieste bastante tiempo después de la exposición al agente causante de la misma.
El caso del amianto es particularmente complejo. En primer lugar, el tiempo de latencia entre la exposición y la aparición de la enfermedad es extraordinariamente largo, entre 30 y 50 años en el caso del mesotelioma, la más grave de las patologías producidas por el amianto. En segundo lugar, alrededor de un 20% de los casos se produce en personas que no han estado expuestas profesionalmente al amianto. Por último, en España, según los registros de mortalidad, entre 1977 y 2001 fallecieron 2.929 personas de mesotelioma. Por todo ello, en algunos países se han constituido fondos de compensación específicos, de los que hablaremos en el próximo número.
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