Entrevista exclusiva a Juan Rosell, presidente de la CEOE
“Si no existiera el sector privado el público habría explotado hace mucho”
¿Qué opina de las últimas medidas para limitar el gasto farmacéutico?
Existen dos problemas. En este país conviven la industria de laboratorios nacional y la internacional. La primera tiene sus propios departamentos de I+D aquí, la segunda en menor medida. Por lo tanto, si atacamos mucho a la industria nacional, la cantidad de talento y de inversiones que generan se pueden paralizar. Se les está apretando tanto que al final la industria puede estallar, y eso es preocupante.
¿Es sostenible nuestro sistema público de salud?
La sanidad, como cualquier otra empresa, tiene un problema de gestión. En agricultura se puede elegir entre riego por charco o por aspersión. Los dos funcionan, pero es más barato el último. El problema de la sanidad es que tiene necesidades y posibilidades infinitas, pero los recursos no lo son. El gasto está muy claro, ahora, los ingresos, ¿son suficientes? La pregunta sería si lo que aporta cada ciudadano alcanza para hacer frente a los gastos. Igualmente, debemos analizar qué se puede hacer en el sector sanitario privado y qué en el público. Lo difícil es encontrar el punto intermedio, lógico y justo. Gestión, gastos e ingresos, es un triángulo realmente complicado.
¿Se debe incentivar, entonces, la colaboración público-privada?
Es absolutamente imprescindible. No se puede hacer ni todo público ni todo privado. Si no existiera el sector privado el público habría explotado hace mucho tiempo. En Cataluña la asistencia privada está por encima del 20%. Se deben establecer unos mínimos y, a partir de ahí, se pueden subir algunos escalones más, pero debemos tener claro que el dinero no es infinito. ¿Y esto cómo lo asumimos? Al final cada uno se debe responsabilizar del gasto propio. Hasta que no nos hagamos responsables de todos y cada uno de nuestros actos no avanzaremos. Y no sólo en sanidad, en cualquiera de los servicios públicos. Con el pago de impuestos el ciudadano tiene unos derechos, pero también unos deberes, y estos son intentar gastar de la manera más responsable posible.
Quizás falta información…
Sí, es cierto. La gente no sabe, por ejemplo, lo que paga cada mes. Sería positivo que la Seguridad Social enviara de vez en cuando la historia laboral para poder ver, por un lado, lo que ha ingresado en los últimos años y, por otro, la pensión que recibirá en el futuro. Y verá que, muchas veces, entre lo que ha pagado y lo que puede llegar a recibir hay una gran diferencia. Pero volvemos a lo mismo, es un problema de educación. Se debe educar más en la responsabilidad para poder gestionar mejor nuestras necesidades individuales.
¿Se insiste poco en el absentismo?
Es un problema a nivel nacional y de todos los sectores. Es una de mis batallas. No puede ser que en España haya 1.050.000 personas que cada día falten a su puesto de trabajo por el motivo que sea. Esta situación no es sostenible. Esta es la cuestión de la responsabilidad individual, todo el mundo no puede hacer lo que le dé la gana. Si uno no es responsable de lo que hace, lo pagamos entre todos los demás. Los planteamientos se deben hacer a medio y largo plazo. Sin duda habrá gente que saldrá afectada negativamente, pero o vamos al beneficio general o al particular de unos pocos. En España hay 400.000 absentistas profesionales, es decir, que no van a trabajar porque no les da la gana. El sector público se lleva una parte importante, hay organismos con más del 25% de absentismo. Esto nos cuesta cada año entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Entonces ¿por qué no se facilita este ratio? Para intentar que este fraude no exista se deben aplicar medidas de choque. En el sector público se deben poner los datos encima de la mesa, debe demostrar su eficiencia como lo hace cualquier otras empresa. Desde la CEOE llevamos años pidiendo el ranking de absentismo, queremos saber cada mes qué porcentaje hay, pero se necesita voluntad política, y hasta ahora no la ha habido.
¿Y cuántas generaciones nos quedan para el cambio?
Dos como mínimo. Este país ha dado un cambio espectacular, el balance es súper positivo. El problema es que en los últimos cinco años nos hemos dormido, nos morimos prácticamente de éxito. Ahora estamos en un proceso en el que debemos acostumbrarnos a una serie de restricciones para después volver a la línea normal. Nos toca el ciclo de apretarse el cinturón. Pero quienes más se resienten son los más flacos. ¿Cómo podemos ayudarlos para que no se mueran durante el camino? Lo que está claro es que no podemos perjudicar a los menos favorecidos, debemos intentar salvarlos.
¿Deberíamos caminar hacia un sistema como el de Francia, por ejemplo, donde la cobertura no es total?
En estos momentos no podemos ni valorar otro sistema. Es este el que tenemos, el nuestro. Lo que debemos hacer ahora es intentar gestionar mejor lo que tenemos.
¿Copago sí o no?
Vayamos por fases. La educación del ciudadano es la clave. Primero eduquemos, ya en la segunda fase se puede analizar la posibilidad del copago, pero es una cuestión que se debe discutir entre todos. Todos los agentes implicados deben negociar las alternativas, y es fundamental que los partidos políticos se pongan de acuerdo. Pero no sólo en sanidad, también en educación. Y esto se debe acordar ya, a cortísimo plazo.
¿Qué opina de los polémicos recortes en Cataluña?
Yo creo que si a la gente le explicas qué es lo que hay, sin mentiras, lo entiende. Pasa igual que cuando un médico debe informar a los familiares. El paciente está enfermo, hay que operarle, pero no sólo de una cosa, de varias, y además necesita más de un tratamiento, y algunos son dolorosos. Pero si aplicamos bien la medicina y se explica todo correctamente, el paciente puede llegar a curarse. Estas reformas se están extendiendo en toda España. Y no sólo en nuestro país, pasa lo mismo en Europa. Los europeos tenemos un modelo que debe ser más eficiente, en sanidad hay muchos aspectos mejorables. Por poner un ejemplo, en Cataluña hay de promedio como mínimo un polideportivo en cada barrio. ¿No nos hemos pasado en polideportivos, campos de fútbol, autopistas…? Pero no miremos atrás, vamos hacia adelante. Veamos que es prescindible y que no lo es. Debemos poner freno al gasto indiscriminado porque lo único que estamos haciendo es hipotecar la sociedad del futuro de nuestros hijos. No podemos despilfarrar porque los ingresos no van a ser superiores.
¿Demasiados profesionales y pocas salidas?
En estos momentos hay 1.400.000 personas estudiando en la universidad y todavía no nos hemos preguntado qué profesionales precisamos. ¿Necesitamos más médicos, ingenieros, matemáticos? El problema es que hay alumnos que acaban las carreras y es imposible que encuentren trabajo porque el mercado no los demanda. Se invierte muchísimo dinero en cada curso y al final a muchos no se les va a poder ofrecer salida profesional. Hay que amoldarse a los tiempos que vivimos. Algunas profesiones inevitablemente perecen y otras nacen. Tenemos una estructura del estado del siglo XIX, y hemos creado unas autonomías con los mismos males que la administración central. Y ojalá esto se hubiera dicho antes de que explotara, pero nos hemos dado cuenta tarde.
En el tema del contrato indefinido, existen desequilibrios importantes…
Los de contrato indefinido seguramente tendrán que ceder en alguna cosa si hablamos de solidaridad. Lo que no puede ser es que a un trabajador se le despida y tenga 45 días y otro no tenga ni uno. Debemos hacer un pacto de país. No hay ningún empresario que en este momento vaya a contratar. Las reglas de juego no le convienen, y si al que tiene que contratar no le convienen… vamos mal. Estamos en un momento en el que el traje se nos ha quedado demasiado pequeño, no cabemos en él.
La receta para mantener el sistema es…
Lo más importante es la responsabilidad de los ciudadanos de este país. Deben saber que no todos los servicios son gratis, que las posibilidades no son infinitas y que si no colaboramos todos la situación no se puede solucionar. A pesar de todo lo que nos han atacado, con la reforma de las pensiones hemos dado un paso para que el sistema sea sostenible. Y tendremos que dar muchos más, a no ser que la esperanza de vida baje, que es poco probable.
















Muy buena entrevista así como datos muy interesantes. Creo que es hora de que la transpariencia en el sistema público empiece a aflorar, no sólo a nivel de absentismo sino en otros muchos aspectos.
Felicidades por la entrevista a Rosell. ¡Ya era hora de que alguien llamara a las cosas por su nombre!