Las trifocales, el último avance de las lentes intraoculares
La tecnología difractiva permite, tras operar de cataratas o presbicia, recuperar la visión a todas las distancias sin necesidad de gafas
Que los ojos también envejecen no sorprenderá a nadie, pero la mayoría de las personas que han gozado de buena vista suelen descubrirlo durante la cuarentena al comprobar una dificultad progresiva para leer o enfocar los objetos cercanos. “Es la presbicia mal llamada ‘vista cansada’ ya que no se debe a fatiga sino a una pérdida de elasticidad de la lente interna del ojo, el cristalino” aclara el oftalmólogo Rafael Barraquer. El proceso se inicia, de hecho, en la adolescencia aunque sólo se manifiesta cuando la capacidad de acomodación se hace insuficiente para enfocar de cerca. Esto explica que no todos la perciban por igual, según sean sus hábitos de trabajo o de ocio y su condición óptica previa. Si bien la presbicia pueda quedar disimulada durante años por una miopía, aun leve, se trata en realidad de un problema universal, que afectará a todos. De ahí el relieve que ha adquirido entre los retos actuales de la oftalmología.




















