Acción Contra el Hambre lucha para que todos los menores tengan acceso a tratamiento nutricional
La desnutrición es un problema de salud pública mundial. 55 millones de niños menores de cinco años, el 10% del total, sufren desnutrición aguda en el mundo, 19 millones severa, la más grave y letal. Sin acceso al tratamiento nutricional mueren en tal solo 45 días. Esta enfermedad, responsable de la muerte de más de un millón de niños cada año, inhibe el desarrollo cognitivo y afecta al estado de salud del menor de por vida. El pequeño que está en crecimiento puede llegar a perder de uno a tres puntos de capacidad intelectual.
Cuando el cuerpo no recibe el aporte alimenticio necesario, éste se adapta y empieza a reducir su actividad física. Al mismo tiempo, las reservas energéticas (músculo y grasa) se metabolizan para responder a las necesidades vitales, causando una pérdida de peso. A mayor merma de masa muscular y tejido graso, menor probabilidad de sobrevivir. La desnutrición severa es la más grave. Se puede presentar como Marasmo, caracterizada por su fuerte desequilibrio entre peso y talla, el cuerpo esquelético que generalmente se asocia con el hambre. Estos pequeños tienen un retraso tanto físico como mental ya que se ven afectados todos los procesos corporales. Pero la desnutrición no sólo se presenta en cuerpos muy delgados. De hecho, la severa también lo hace como Kwashiokor.
Este término ghanés, que significa “afección del niño que deja de mamar”, provoca una acumulación anormal de líquidos. Los niños que la sufren están hinchados y presentan edemas. Son pequeños que se muestran apáticos, tienen una conducta irritable y mirada triste. “Pensamos en Somalia como un territorio lejano. Nos hemos acostumbrado a ver como normal algo inaceptable. Pero nos llevaríamos las manos a la cabeza si en nuestro país, de cada tres niños que nos cruzáramos por la calle, uno estuviera desnutrido. Está muy bien actuar en momentos de crisis, pero la lucha no acaba allí, Somalia lleva 20 años en situación de fragilidad nutricional”, recuerda Amador Gómez, director técnico de Acción Contra el Hambre.
El papel de las mujeres es fundamental en la seguridad alimentaria, pero desgraciadamente son las primeras víctimas del hambre después de los niños. “Es curioso que, mientras unos mueren por comer en exceso, otros lo hacen por carencia de alimentos. Si todos los recursos se distribuyeran de forma equitativa el fin del hambre en el mundo sería una realidad, pero lamentablemente algunos países simplemente no tienen acceso”, explica Gómez. Además, el cambio climático tendrá importantes efectos en la producción agrícola, que se traducirá en un aumento de pérdidas y víctimas del hambre.
Actualmente Acción Contra el Hambre y otras organizaciones lideran el nuevo tratamiento, que permite aumentar la cobertura llegando a tratar al 80-90% de todos los niños con desnutrición severa. Los RUTF (Ready to Use Therapeutic Food) se han desarrollado como nuevos productos de nutrición terapéutica. En forma de pasta o de galletas contienen una alta concentración nutricional, pero sin contenido en agua, lo que evita el riesgo de proliferación bacteriana, principal inconveniente de las leches terapéuticas que se utilizan en el hospital. “La desnutrición no es un desafío técnico -añade Gómez- disponemos de los recursos necesarios. Tampoco económico. Debemos entender que vencer el hambre no es un gasto, es una inversión de futuro, porque los desnutridos de hoy serán los pobres de mañana”.