Los problemas cutáneos son el efecto secundario más común de las terapias oncológicas

El más frecuente de todos es la sequedad, que se calcula que afecta a un 90% de los pacientes bajo tratamiento

Redacción

Normalmente, no suelen ser muy graves, pero deben tenerse en cuenta porque pueden llegar a alterar seriamente la calidad de vida del paciente, hasta tal punto que se aconseje interrumpir el tratamiento. Aunque los síntomas sobre la piel siempre variarán según el tipo de tumor y del tratamiento que recibe el paciente, puede decirse que las consecuencias cutáneas son los efectos secundarios más comunes de las terapias oncológicas dirigidas. Las más frecuentes suelen ser alteraciones de las mucosas, picor cutáneo, problemas ungueales – es decir, en las uñas- o sequedad, por ejemplo. Ésta última, la más común. “Afecta a cerca del 90% de los pacientes”, afirma Elena Nogués, especialista en dermatología general en la clínica dermatológica Dermik de Barcelona. A pesar de ello, puede prevenirse y tratarse.

Para la sequedad cutánea debe tenerse en cuenta un aspecto: en general, las cremas hidratan más que los aceites. Y es que para prevenir esta molestia, los especialistas aconsejan mantener lo más hidratada posible la capa córnea mediante el uso de jabones oleosos o de glicerina, de pH similar al cutáneo (5 a 5,5). Para el tratamiento, aconseja Elena Nogués, “recomendamos el uso de cremas emolientes (urea), que no deben ser muy grasas para no propiciar la foliculitis (es decir, cuando la parte de la piel que da crecimiento al cabello se daña) además de queratolíticos como ácido salícilico, ácido láctico y corticoides de media o alta potencia”. Para el picor, señala, “los antihistaminicos orales son una buena opción”.

Los problemas ungueales, es decir, de las uñas, también suelen preocupar. Uno de los efectos secundarios más comunes del placitaxel, utilizado para el tratamiento del cáncer de mama, es la separación de la uña del lecho ungueal, o lo que es lo mismo, el onicolisis. En aquellos casos graves, explica Elena Nogués, es importante mantener bien hidratada la zona mediante lacas endurecedoras, por ejemplo. Asimismo, aquellas mujeres que deseen pintarse las uñas, deben saber que pueden hacerlo pero siempre y cuando utilicen esmaltes hipoalergénicos, sin parabenos, toluol ni formaldehidos. Las uñas pueden tardar unos meses en recuperar su fortaleza incial tras la quimioterapia, “es por ello que también aconsejamos el uso de esmaltes combinados con fortalecedores de uña”, señala la dermatóloga. Asimismo, molestias relacionadas con las mucosas también pueden presentarse, sobre todo si el tratamiento incluye inhibidores de la membrana celular EGFR, indicados para el tratamiento de tumores como el colorectal, de cabeza y cuello o el de mama, entre otros. Entre otros efectos, la boca puede volverse roja y la persona puede sufrir sensación de quemazón. Para paliarlo, además de extremar la higiene bucal, se aconseja tomar analgésicos, ya sean por vía oral o por vía tópica. Los productos barrera tipo gel o spray con ácido hialurónico y fármacos formadores de película de hidroxipropilo metilcelulosa también son una buena opción. “Además, aconsejamos realizar enjuagues bucales y evitar las comidas saladas y picantes”, concluye la especialista.

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