Diez años desde la primera implantación de la TAVI en España

Este dispositivo permitió salvar la vida de muchas personas con estenosis aórtica  que no podían operarse

Las mejoras que se han producido sobre estas válvulas han permitido ampliar su indicación a más pacientes

Sofía Larrucea

Diez años han pasado desde que se implantó la primera válvula aórtica transcatéter (TAVI, por sus siglas en inglés) en nuestro país, o lo que es lo mismo, la primera alternativa de tratamiento disponible para personas con estenosis aórtica que estaban, hasta ese momento, sin solución. El 23 de abril de 2007 es una fecha a celebrar en el mundo de la cardiología intervencionista, pues supuso un antes y un después en el tratamiento de esta enfermedad que permitiría salvar miles de vidas, y todo gracias a la TAVI. El encargado de realizar dicho hito histórico en el Hospital Gregorio Marañón fue Eulogio García, actual jefe de Cardiología Intervencionista en los hospitales universitarios Madrid Montepríncipe  y Moncloa, ambos en Madrid. Especialista que, tal y como cuenta a Medicina, recuerda perfectamente a su primer paciente. “Era un hombre de 97 años que estaba en silla de ruedas”. “Pasados los tres años desde que se le implantara la TAVI- añade- el hombre estaba perfectamente, había dejado de utilizar la silla de ruedas y hacía una vida completamente autónoma. Estaba tan bien que, incluso, era su hijo de 75 años el que curiosamente no podía seguirle el ritmo”.

Hasta la aparición de este dispositivo, se calcula que un 30% de los pacientes aproximadamente no podía operarse, bien por su edad avanzada o bien por sus comorbilidades, aspectos muchas veces relacionados. Este colectivo quedaba, por tanto, sin tratamiento y la alternativa para ellos se limitaba simplemente a tratar los síntomas, con lo que podían llegar a vivir entre dos y cuatro años y con una calidad de vida muy deteriorada. Algo que para Manuela Reyes Aguirre significa una gran injusticia. Esta señora, de nada más y nada menos de 103 años de edad y que padecía estenosis aórtica, fue una de las tantas personas que gracias a la TAVI ha podido “revivir”, tal y como ella cuenta. “Todo lo que sea revitalizar a una persona se debe poner en práctica, hay que hacer todo lo que se pueda aunque la persona sea de edad avanzada”, reivindica esta señora con una vitalidad y coherencia envidiable.

Con los años se han ido obteniendo mejores resultados y la indicación de este dispositivo se ha expandido a más pacientes

En estos diez años, además, no solo se han salvado vidas, sino que los dispositivos han mejorado sus características técnicas aún más y su indicación se ha ampliado a un mayor número de pacientes. Si bien hace unos años solo se recomendaba a personas con riesgo alto a la cirugía convencional o inoperables (30% de los casos), los últimos estudios, como el Partner II (Placement of Aortic Transcatheter Valves, implantación de válvulas aórticas transcatéter), demuestran que la TAVI, concretamente la Sapiens III, es la opción más adecuada incluso para los pacientes que presentan un riesgo quirúrgico moderado. Por lo que se calcula que actualmente ya son más del 30% de los afectados los que se benefician de este dispositivo. “La válvula transcatéter ya está ganando terreno en el tratamiento de la estenosis aórtica severa debido a que es un tratamiento mucho menos invasivo, acorta la estancia hospitalaria y reduce otro tipo de complicaciones propias de la intervención quirúrgica como, por ejemplo, la insuficiencia renal”, explica Eulogio García. De hecho, la FDA (Federal Drug Administration ) en Estados Unidos y a las agencias de acreditación europeas ya han aprobado el uso de la TAVI en el tratamiento de pacientes con estenosis aórtica de riesgo quirúrgico intermedio. El siguiente paso, debido a los buenos resultados, sería expandir su indicación incluso a pacientes de riesgo intermedio-bajo. Algo que, según cuenta el experto García, ya se está estudiando. “Seguramente, en un futuro la TAVI acabe ganando terreno a la intervención quirúrgica en el tratamiento de la estenosis aórtica”, concluye.

¿Cómo se implanta la TAVI?

La TAVI se implanta en un 90% de los casos por vía femoral. Se trata de la alternativa menos invasiva. Consiste en realizar una punción con una aguja en la arteria femoral  y normalmente no necesita hacerse ninguna incisión quirúrgica. Los catéteres que llevan la TAVI suben, a través de la arteria femoral, desde la ingle hasta el nivel de la válvula aórtica donde debe implantarse. También se introduce un cable de marcapasos temporal que funciona a alta frecuencia (180-200 latidos/minuto) para que la válvula no se mueva. Una vez comprobada la posición correcta de la TAVI, se infla el balón en el que está montada y se aplasta la válvula enferma del paciente contra la pared aórtica. De manera que, al desinflar el balón, la TAVI empieza a funcionar. Asimismo, una vez comprobada la correcta posición y funcionamiento de la TAVI por angiografía y/o ecocardiografía, se retira el catéter cerrando el orificio de entrada con una sutura percutánea sin dejar puntos externos.

¿Qué es la estenosis aórtica?

La estenosis aórtica se produce cuando la válvula aórtica de una persona no se abre correctamente. Fatiga, mareos y dolor de pecho son los síntomas más comunes. Es una enfermedad que suele manifestarse a medida que se envejece. Se trata de una afección progresiva.  Se calcula que la prevalencia de esta patología es de aproximadamente 1.5% entre los 65 y 75 años, mientras que por encima de los 75, aumenta hasta un 2.8%.

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