Un tratamiento del dolor oncológico cada vez más selectivo
Diversas investigaciones estudian los receptores implicados en mecanismos de analgesia con el objetivo de minimizar los efectos secundarios de la enfermedad
Prácticamente todos los pacientes con cáncer experimentarán dolor en algún momento del proceso del tumor, aunque variará la intensidad en cada caso. Aparece cuando el tumor, por crecimiento o invasión, afecta a terminaciones nerviosas encargadas de dar la señal de alarma. El 50% de los pacientes padecen dolor en el momento del diagnóstico y un 80-90% en la fase terminal. Aproximadamente el 60% de los tumores necesitará tratamiento analgésico con fármacos que, de manera progresiva, incluirán antiinflamatorios, opiodes débiles y coanalgésicos. Cuando el dolor es de intensidad moderada a severa, se requieren opioides potentes tipo morfina y derivados. En la actualidad están en marcha algunas investigaciones sobre fármacos que tienen una vía de actuación y un mecanismo más amplio sobre la etiología y fisiopatología que origina el dolor.























