El pitido en un signo que evidencia trauma acústico
Oír no siempre significa entender. La audición se compone de la detección del sonido, una cuestión de decibelios, oír o no oír, y de la transmisión de ese sonido al cerebro. La coclea, también conocida como caracol, es la encargada de enviar la información. Desde esta estructura las palabras ya empiezan a integrarse. Una persona con una pérdida auditiva grave puede tener una buena comprensión, en cambio, puede que otra con una pérdida menor entienda peor. Ocurre, por ejemplo, en personas mayores que, por la edad, tienen la capacidad de comprensión alterada. Por mucho que elevemos la voz, no entienden bien las palabras. Por eso, cuando se adaptan los audífonos deben ajustarse a las necesidades de cada paciente.
La presbiacusia es al oído lo que la presbicia a la vista, todos la sufriremos con el paso de los años. Según la OMS, se reconoce como discapacidad auditiva la pérdida de más de 25 decibelios, que representa aproximadamente una cuarta parte de la capacidad auditiva. A partir de los 65 años el 40% de la población tiene problemas de audición. Ocurre a nivel de la frecuencia. Es habitual que una persona a partir de esa edad empiece a perder capacidad en las frecuencias agudas, es decir, los tonos más altos. Sin embargo, esta pérdida no viene sólo con el paso de los años, cinco de cada mil recién nacidos tendrán algún problema de audición leve, uno de cada mil será grave. Detectar precozmente un problema auditivo congénito, con el que se nace, es sencillo y puede tratarse.
Se debe realizar una prueba en el recién nacido que en tan solo 10 minutos determina si existe algún problema. “Es opcional y el paciente muchas veces no tiene suficiente información. Cuando nace el bebé y le preguntan a la madre si quiere que a su hijo le hagan las otoemisiones acústicas no sabe ni de qué le están hablando, pero es una prueba muy importante”, asegura Luis García Ibáñez, director del programa de dispositivos auditivos del Instituto que lleva su nombre. Si se detecta una carencia auditiva antes de los cinco años se puede realizar un tratamiento, “si no puede retrasar muchísimo el proceso de aprendizaje del habla y, en consecuencia, su desarrollo general se verá perjudicado”, añade.
Puede ocurrir que una persona de repente, y sin motivo aparente, pierda parte de la audición. En la mayoría de casos es difícil poder determinar el porqué. Más de 300 millones de personas tienen una pérdida moderada o profunda en ambos oídos. En personas jóvenes suele producirse por problemas de tipo vírico o vascular. En el primer caso, la pérdida auditiva puede venir tras un constipado o una infección, y puede afectar también al equilibrio. Las vasculares son episodios parecidos a un pequeño infarto. La principal arteria se colapsa y el oxígeno no llega a la coclea y sufre una pérdida repentina. Un tercio de los afectados recupera totalmente la pérdida auditiva, otro la recuperará parcialmente y una tercera parte no superará la lesión. Es especialmente importante controlar la exposición al ruido en los adolescentes. Discotecas, dispositivos portátiles de música, conciertos…“Los auriculares no son malos si se usan adecuadamente.
A los padres siempre les digo que si pueden oír lo que escucha su hijo por los auriculares, es que tiene el volumen demasiado alto”, alerta García Ibáñez. A partir de los 85 decibelios ya se causa trauma acústico. El pitido es el signo que lo evidencia. Para hacerse una idea, la voz humana la escuchamos a unos 40-60 decibelios. En una discoteca la presión sonora está entre 100 y 120 decibelios “Son como cajas de resonancia, cuanto más pequeña y cerrada, la presión sonora más se mantiene ahí dentro. El problema no es para la persona que va esporádicamente sino para el trabajador que va todos los días durante muchas horas”, apunta.
Los audífonos son de gran ayuda para aquéllos que hayan sufrido una pérdida auditiva. Con el paso del tiempo han ido adquiriendo nuevas formas y disminuyendo su tamaño, con lo que pasan desapercibidos en muchos casos. Sin embargo, “sólo una de cada cinco personas que deberían usar audífonos lo hace. Utilizarlo significa no sólo poder recuperar la audición perdida, sino lo más importante: entender”, señala este experto. Actualmente existen multitud de opciones para solucionar la pérdida de audición, desde audífonos de última generación a dispositivos totalmente implantables. Estos últimos requieren cirugía y su principal escollo es su elevado precio que se sitúa por encima de los 10.000 euros.
Versión impresa del artículo en LA VANGUARDIA. (Sábado, 13 de Agosto 2011)