Un síncope puede ser aviso de una enfermedad más grave
Un síncope es una pérdida repentina del conocimiento por falta de riego cerebral transitorio, con recuperación espontánea. Cuando se padece un síncope, lo más importante es intentar identificar la causa concreta y descartar una enfermedad cardíaca grave. Establecer una causa es a menudo difícil ya que antes deben realizarse numerosas pruebas para poder llegar a una conclusión. Se calcula que casi la mitad de la población puede tener una pérdida de conciencia a lo largo de su vida, pero la inmensa mayoría son lipotimias. Cuando se habla de síncope se hace referencia a falta de riego cerebral, para diferenciarlo de las crisis epilépticas, por ejemplo. De repente no llega sangre al cerebro porque el corazón va demasiado rápido o demasiado lento.
El último caso es frecuente en personas mayores. Se produce por una degeneración del tejido eléctrico cardiaco. El corazón tiene unas células que fabrican electricidad y mantienen el ritmo. Es como un marcapasos natural. Si éste deja de funcionar correctamente, nuestro corazón va tan lento que se producen pequeñas pausas de varios segundos, no llega suficiente riego cerebral y perdemos el conocimiento. Esto se soluciona con un marcapasos artificial. De hecho, muchas personas mayores tienen caídas repetidas que son interpretadas como tropiezos debidos a la dificultad al andar y sin embargo pueden ser síncopes. Éstas pérdidas de conciencia son tan cortas e instantáneas que el propio paciente no recuerda haberlas tenido. La definición de síncope es, precisamente, la recuperación instantánea, sino sería una parada cardiaca. “La persona que tiene un síncope de repente se ve en el suelo y piensa ‘me he caído’, no recuerda el momento de la caída y la gente se imagina que ha tropezado. Esto pasa sobre todo en personas mayores”, señala Lluís Mont, director del departamento de arritmias del hospital Clínic de Barcelona. La explicación es que en el momento en el que se pierde el riego, el cerebro desconecta. “Es como cuando se apaga repentinamente el ordenador por una caída de tensión y no has guardado los últimos cambios de un documento de Word, al volverlo a encender se ha perdido parte de la información”. En el caso contrario, cuando el corazón va demasiado rápido, lo que ocurre es que no le da tiempo a mantener la circulación correcta. En este caso también baja el riego cerebral y el paciente acaba cayendo. En algunos episodios más raros los síncopes son causados por una obstrucción a la salida del flujo de sangre del corazón y acaba provocando el desmayo.
Síncope puede ser sinónimo de una enfermedad potencialmente grave, aunque al final sólo en el dos o tres por ciento de los casos sea así. A veces, la primera manifestación de una enfermedad es un síncope, por eso se debe investigar y averiguar lo antes posible si hay una patología cardiaca asociada. La detección precoz es muy importante para poder llevar un buen control y permitir actuar antes de que haya complicaciones. Se debe intentar identificar una causa tratable porque la mayoría de casos son mejorables si se detectan a tiempo. Puede ser que el síncope sea un signo premonitorio de una enfermedad grave y entonces se debe aclarar rápidamente si el paciente está en zona de riesgo o si sólo se trata de una lipotimia. “Si antes se ha detectado que hay una enfermedad cardiaca ya vas con preaviso, pero no todo el mundo que sufre un infarto tiene un síncope”, explica Mont.
En algunos casos de pacientes con síncopes repetidos no es posible llegar a un diagnóstico claro. Los registradores de electrocardiograma implantables pueden ser una buena ayuda. Son pequeños dispositivos que se ponen bajo la piel y con ellos se monitoriza el ritmo cardiaco durante aproximadamente dos años, el tiempo que dura la batería. De esta forma, si en un conjunto de estudios iniciales no se ha podido llegar a un diagnóstico y el especialista sospecha que puede haber riesgo de que haya una causa grave, se le implanta el dispositivo al paciente. Éste va detectando el ritmo y cuando hay un trastorno queda grabado. “Es, quizás, la mejor aportación de los últimos años porque en personas que tienen cuadros repetidos y no somos capaces de encontrar la causa, es muy útil para poder llegar a un diagnóstico”, aclara el cardiólogo. Tener síncopes repetidos no tiene porque ser sinónimo de enfermedad grave.
En estos casos la gravedad se encuentra en el propio síncope, por la disminución de la calidad de vida. “Son personas que caen cada dos por tres. Esto implica muchos riesgos ya que pueden desvanecerse en cualquier situación”, concluye Mont.
















pues parece que yo sufro de sincope y hace unos dias me dieron la respuesta
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