¡El corazón me va a estallar!
La ablación por radiofrecuencia permite tratar y curar todas las taquicardias sin efectos posteriores
La mayoría de las taquicardias no son graves, pero sí importantes. Generan en quienes las sufren ansiedad, angustia y sensación de peligro. El corazón se pone a una frecuencia de más de 200 latidos por minuto, muy superior a la que tiene una persona sin ninguna patología realizando ejercicio físico a máxima potencia. Además, para algunas personas supone un factor incapacitante en determinadas actividades como conducir un coche o trabajos de riesgo. Pueden aparecer en cualquier situación.
El corazón funciona por estímulos eléctricos, que permiten que el órgano bombee la sangre por todo el cuerpo. Lo hace de forma automática gracias al marcapasos natural que todos tenemos. Pero en algunas personas este sistema no funciona con normalidad y puede provocar un “cortocircuito” que acaba en taquicardia.
Las paroxísticas supraventriculares son las más frecuentes en personas adultas. Estas taquicardias se presentan de vez en cuando (paroxísticas) y comienza con episodios que tienen lugar por encima de los ventrículos. Pueden durar desde unos minutos hasta horas. En la inmensa mayoría de los casos no tienen consecuencias graves. “Menos de un 5% de pacientes puede sufrir efectos importantes, normalmente porque tienen también otros problemas cardiacos de base. En aquéllos casos en que la taquicardia no se detiene si no el médico no actúa, también existe riesgo de sufrir consecuencias y se debe intervenir lo antes posible”, apunta Antonio Berruezo, coordinador del grupo de arritmias ventriculares y muerte súbita del hospital Clínic de Barcelona. La frecuencia de las taquicardias es muy variable. Algunos pacientes las tienen cada día, otros semanalmente o mensualmente, depende de cada caso. El corazón va tan rápido que puede llegar a producir la pérdida del conocimiento.
Cuando se detecta esta enfermedad durante la infancia generalmente se debe a causas congénitas. A veces se descubren, incluso, durante el periodo de gestación. “En estos casos se intenta actuar para solucionar el problema antes de que el bebé nazca, pero no siempre es posible”, explica Georgia Sarquella Brugada, cardióloga pediátrica del hospital Sant Joan de Déu. Se detectan en cinco de cada 1.000 nacimientos. Normalmente son el pediatra o el neonatólogo quienes revelan este problema. Pero muchas veces son las propias madres las que observan que el niño no come bien y no crece con normalidad. “Cuando vienen al especialista explican que el corazón parece que se les vaya a salir, y es que en casos con fuertes taquicardias son tan evidentes que se puede ver el latido porque la camiseta se mueve”, añade.
Sin embargo, todas las taquicardias son curables. La opción inicial es farmacológica para controlar los síntomas. Si tras este primer tratamiento el problema no se soluciona, se plantea la ablación por radiofrecuencia. Consiste en quemar la zona afectada, donde se produce la taquicardia. Por suerte, explica el cardiólogo Josep Brugada, jefe de la unidad de arritmias del mismo centro, “esta técnica permite que los pacientes no sólo se curen sino que además no tengan ningún efecto posterior. Pueden hacer vida normal porque la parte que se quema es tan pequeña, que no afecta al funcionamiento del corazón”. El hospital Sant Joan de Déu es el único centro donde se realizan ablaciones a niños muy pequeños.
Brugada trató al bebé más pequeño del mundo al que se le ha realizado una ablación. “Era un prematuro que nació a las 32 semanas de gestación por presentar taquicardias intrauterinas no controlables. Pesaba poco más de kilo y medio, ahora ya tiene ocho años y está en perfectas condiciones, hace una vida como la de cualquier otro niño de su edad”. Esta técnica ha avanzado mucho en los últimos años convirtiéndose en una opción segura y eficaz, con un índice de complicaciones por debajo del 1%, y nunca graves.
Versión impresa del artículo en LA VANGUARDIA. (Sábado, 13 de Agosto 2011)
















Querido Sr. Mañé,
El artículo se refiere a la ablación de las taquicardias, cuya efectividad se situa afortunadamente por encima del 98%. Usted probablemente hace referencia a la ablación de la fibrilación auricular (las llamadas arritmias cardiacas), cuya efectividad se situa alrededor del 70%.
Atentamente
Dr. Josep Brugada
Director Mèdic
Hospital Clínic, Universitat de Barcelona
La ablación por radiofrecuencia permite tratar y curar todas las taquicardias sin efectos posteriores
Por favor cuiden el rigor de la información que facilitan, las ablaciones por radifrecuencia solo curan en la mayoria de los casos en un 70%.